El día 28 octubre van a ser beatificados 47 Hermanos Maristas en la ciudad de Roma. Dicha ceremonia será un reconocimiento de la valentía y la entrega generosa de esos hombres dedicados por entero a la educación de niños y jóvenes y que fueron martirizados sólo por el hecho de ser religiosos.
En el cometido de su misión encontraron muchas satisfacciones personales pero, también, muchas dificultades debido a las circunstancias históricas que les tocó vivir.
Ya desde el año 1931, con la implantación de la segunda República española, hubo que afrontar la derogación de las congregaciones religiosas por mandato de la Constitución vigente entonces, por lo que no se podía ejercer la enseñanza en los colegios religiosos. Pero los Hermanos siguieron al frente de sus colegios y tuvieron que cambiar el nombre del colegio, vestir de paisano y cambiar el nombre de Hermano por el de Don.
Este ambiente enrarecido se mantuvo hasta la declaración del la guerra civil española que duró del 1936 al 1939. En el mes de setiembre de 1936 en la ciudad de Barcelona, los Hermanos tuvieron que esconderse y alojarse en fondas de forma anónima pues eran perseguidos por las patrullas de control, mandadas por la F.A.I. (Federación Anárquica Ibérica) y por la C.N.T. (Confederación Nacional del Trabajo). Los Hermanos tenían que cambiarse de fonda para no ser localizados, pero sin embargo, muchos de ellos fueron cogidos para ser encarcelados o para ser matados sin ningún juicio previo.
En medio de esta atmósfera de miedo y de turbación los Hermanos se ven obligados a pactar con los jefes de la F.A.I. para poder sacar a los Hermanos y formandos de España con destino a Francia.
En un primer intento sólo pudieron salir de España 109 jóvenes aspirantes a Maristas previo pago de la cantidad convenida-100.000 francos-.
En un segundo intento, los Hermanos se reunieron en el barco Cabo San Agustín, para pasarlos a Marsella desde el puerto de Barcelona. En esta ocasión, los Herrmanos también pagaron otros 100.000 francos.En esta segunda trampa, tramada por la F.A.I., 117 Hermanos, fueron bajados del barco para pasarlos a la checa de San Elías, de donde los iban sacando para matarlos en grupos pequeños.
El sufrimiento de estos Hermanos fue indecible e indescriptible. Pero estos Hermanos afrontaron estos sufrimientos porque se animaban los unos a los otros, hacían oración y comulgaban dentro de los calabozos. Todos se mantenían como una piña alrededor del superior Provincial, H. Laurentino.
En la noche del 8 de octubre, 46 Hermanos salieron de la checa de San Elías para nunca más volver. La semilla de la vida estaba echada en la tierra por la sangre derramada de estos Hermanos
domingo, 14 de octubre de 2007
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